Es muy complicado modificar derechos sin que afecta a la productividad

Las reformas laborales, como la actual en España, mientras tal vez sirven para resolver algunos problemas estructurales, si no se hacen bien crean otros nuevos de compleja solución. Con las crisis las empresas tienen un mercado laboral mucho más amplio para buscar personas válidas —o no tanto— y poderles pagar unos sueldos mucho más cómodos y con unos derechos más pequeños. Es la crisis que nos afecta a todos.

Pero a cambio, las personas no se sienten tan implicadas con sus empresas, con sus trabajos, y es mucho más complejo lograr la motivación, la eficacia, le excelencia. Y sobre todo la seguridad de que un buen empleado va a seguir dentro de tu empresa durante todo el tiempo en que lo necesites. Es lógico que en la misma medida que las empresas buscan sus soluciones para optimizar, crecer o decrecer sus nóminas con arreglo a cambios legales, los trabajadores asuman que sus trabajos son temporales y que el éxito personal hay que buscarlo cada día y desde múltiples facetas y posibilidades.

La cultura organizativa es un gran activo dentro de las empresas, como lo es la buena comunicación entre directivos y empleados para lograr motivar y crear buen ambiente, pero la realidad social, lo que todos vemos en nuestros compañeros de vida, es otra cosa bien distinta. Todos tenemos a conocidos, amigos o familiares, que sin mediar causa grave han sido despedidos por edad, por crisis o por motivos diversos, creando en el resto de trabajadores la impresión de que en cualquier momento nos puede pasar a nosotros. Con estas alforjas es complicado estar motivado, creerse a la propia empresa, pensar en la excelencia dentro de un equipo y no estar seguro que hay que buscar la excelencia personal para saberse vender y lograr que te paguen lo que te mereces allá donde te lo reconozcan.

Con tanta reforma, tanto cambio y bajada de derechos laborales, lo que sale perdiendo es la productividad española, la calidad de nuestros servicios y productos, la sociedad en su global acepción. Pero no parecemos darnos cuenta de lo complejo que es modificar derechos que afectan a personas.

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