Sí, los enemigos de la empresa son el cliente, el proveedor y la competencia

Todo empresa tiene tres ejércitos fuera de su ámbito que le pueden atacar en cualquier momento. Los clientes, los proveedores y la competencia. A veces son amigos, pero a veces se pueden convertir en enemigos o en amigos de tus enemigos.

Los clientes son los que nos pagan el sueldo y las facturas, pero con ellos tenemos que tener también capacidad de negociación para marcar precios y entregas, servicios y relaciones. No pueden ser los dueños de nuestra empresa, de nuestro futuro, de nuestro desarrollo. Ellos nos necesitan también, pues si no habrían elegido a otro proveedor. Nunca hay pocos clientes como nunca hay clientes fijos ni un número exacto y perfecto de clientes. Los clientes se amplían o decrecen, se ganan o se pierden. Incluso a veces se tiran a la basura.

Los proveedores son los que nos sirven lo que necesitamos, nosotros somos clientes para ellos, luego debemos tener una relación tan ajustada como la que deseamos tener con nuestros clientes. Pero los proveedores no siempre son fieles, sobre todo si atisban algún problema. Y con ellos debemos tener la mejor relación pues nos deben informar de todos los cambios e innovaciones de sus productos para nunca quedarnos atrás con el tercer ingrediente de nuestras amenazas. Nunca hay un solo proveedor para cada servicio, y la relación con todos es primordial. Nunca sabemos cual de ellos será el que de la próxima innovación, la próxima bajada espectacular de precios.

La competencia siempre se está moviendo. De ellos dependemos seguir facturando, estar en línea con lo que pretendemos, seguir ocupando el espacio de mercado que ya tenemos. Es importante conocer sus proyectos, sus precios y servicios, sus deseos de ampliar el negocio. Pero recordar que existen dos tipos de competencia; la que ya está asentada en el mismo mercado que nos disputamos y la que puede crearse de nueva y acceder a la misma parcela del pastel. Las nuevas competencias intentarán entrar en nuestro mercado por dos flancos débiles. Bajada de precios u ofrecer un servicio alternativo y diferente. Y para ambas batallas debemos estar preparados siempre.

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