Cómo hacer de nuestros hijos personas felices, educando para el futuro

El profesor de secundaria de Ejea de los Caballeros Francisco Castaño, está trabajando junto a Pedro García Aguado (el de Hermano Mayor) en un proyecto conjunto para mejorar la educación de chavales con problemas, dirigiendo además la página web aprenderaeducar.org Ha estado en Zaragoza en un ciclo de conferencias de Ibercaja con el claro título de “Educar para el futuro”.

Dejo algunas palabras suyas de una entrevista concedida hoy a Heraldo de Aragón, tras una conferencia cuyo título ya nos indica claramente por donde van sus enseñanzas e intentos por mejorar la educación de los jóvenes: “Cómo hacer de nuestros hijos personas felices”.
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 El camino no es: “Te dejo a mi hijo para que me lo arregles” sino un “…venid aquí y entre todos los hacemos”.

 Los padres hacen lo que pueden pero el 98% de los niños con problemas han tenido una educación inadecuada. Hacen lo que pueden pero no saben hacerlo mejor. No es válido emplear ahora los mismos sistemas que emplearon nuestros padres. Los padres también tenemos que aprender a ser padres, pues no es nada sencillo.

 Los hijos cuando maduren deben saber gestionar las adversidades, enfrentarse a la realidad de la vida sin enfadarse. Eso es lo que hay que lograr. Si les damos de pequeños todo lo que quieren, y un día no lo pueden lograr, no saben gestionar esa frustración. De pequeños quieren un juguete nuevo y rojo y de mayores si no lo hemos hecho bien quieren un Ferrari. Y si no lo consiguen se pueden hundir.

 Hacia la preparación del adulto, nos tienen que enseñar a afrontar las situaciones buenas y malas y nadie nace aprendido ni hay un manual de Ikea para ello. Estamos como estamos por haber dejado de lado la educación en valores. El esfuerzo y la honradez es lo que triunfa aunque creamos que no.

 En 25 años, el (fondo del) sistema educativo no ha variado, por eso tenemos tantas dificultades y tanto fracaso escolar. La sociedad va muy por delante del sistema educativo cuando debería ser al revés. No podemos seguir enseñando con libros, cuadernos y tiza cuando un chaval nace apretando una pantalla táctil. Algo falla. Algo hay que cambiar, y no son las leyes de papel.




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