8.1.26

¿Cómo podemos saber si ya es demasiado tarde?


Esta carta forma parte de un juego, es verdad, lo sabemos, pero hace una pregunta muy interesante. ¿Cómo podemos saber si ya es demasiado tarde?

La pregunta «¿Cómo podemos saber si ya es demasiado tarde?» condensa una angustia muy humana: el miedo a haber cruzado un punto de no retorno sin darnos cuenta. El de haber perdido el momento, la ocasión, el lugar, el momento de la relación, el encuentro con alguien.

Es una frase que puede aplicarse a una relación entre personas, incluso a la salud, al momento vital, a un proyecto o a una ciudad, incluso a una sociedad que se degrada lentamente. 

Lo que pide la frase, en el fondo, es un criterio para distinguir entre lo que todavía se puede salvar y lo que ya solo puede asumirse y elaborar las pautas para el nuevo momento, relación o realidad.

Se puede descomponer en varias ideas:

  • Conciencia del límite. La pregunta presupone que existe o existía un momento en el que todavía era posible corregir el rumbo y otro en el que cualquier intento ya solo arregla parcialmente la nueva realidad o llega solo a modo de consuelo. La dificultad es que ese umbral casi nunca aparece marcado con claridad; se descubre más tarde, mirando hacia atrás.

  • Señales de alarma ignoradas. “Saber si es demasiado tarde” implica mirar las señales que hemos ido desoyendo: advertencias médicas, conflictos enquistados, datos científicos, síntomas urbanos, señales íntimas de malestar. La sensación de “llegar tarde” suele ser el resultado de haber pospuesto durante años decisiones que sabíamos necesarias pero a las que no siempre quisimos prestar la atención necesaria.

  • Diferencia entre irreversibilidad y margen de acción. Hay situaciones en las que algo es efectivamente irreversible (una muerte, una pérdida material, un ecosistema destruido), pero casi nunca es cierto que “ya no haya nada que hacer”, siempre queda margen para decidir cómo vivir con esa pérdida, algo qué proteger aún, qué reconstruir o aprender a evitar que se repita. A veces “demasiado tarde” para volver al punto inicial no significa “demasiado tarde” para hacer que lo que viene sea menos dañino.

  • Responsabilidad en el presente. La frase desplaza la mirada hacia el pasado (“¿ya era antes?”) y hacia el futuro (“¿será después?”), pero su utilidad está en el ahora: lo único que realmente podemos hacer es preguntarnos qué decisiones de hoy evitarán que dentro de diez años volvamos a formular la misma pregunta con más dolor todavía.


«La pregunta “¿Cómo podemos saber si ya es demasiado tarde?” expresa el temor a haber cruzado un límite sin advertirlo. Supone que existe un punto de no retorno, pero también reconoce que casi nunca se ve mientras lo atravesamos. Más que una cuestión técnica, es una invitación ética: revisar las señales que hemos ignorado, aceptar lo que ya no puede deshacerse y, sobre todo, descubrir qué margen de acción sigue existiendo. Tal vez no podamos volver atrás, pero casi siempre podemos decidir que, al menos desde ahora, no queremos seguir llegando tarde a lo que importa.»