Dividamos los proyectos en escalones, para asumirlos con facilidad

Todo proyecto se basa antes en un estudio y una planificación, en una meta que hay que colocar al final para saber hasta donde queremos llegar y en una serie de divisiones o etapas que haga posible llegar hasta el final con fuerza y ganas suficientes. 

Un ejemplo sencillo y práctico sería plantear todo proyecto como una escalera en donde hayamos dividido el recorrido en pequeños escalones, que sí es posible ir subiendo, mientras vamos acercándonos al objetivo final.

Cada escalón de nuestro recorrido debe ser asequible a nuestras fuerzas. Los problemas no se pueden resolver con facilidad si no hemos sabido dividir convenientemente el problema para ser asumible por nosotros. Muy posiblemente cada uno deberemos dividir el proyecto de distinta manera, pues cada uno necesitamos un tamaño distinto para asumir el proyecto con garantías.

Vamos a imaginarnos un problema importante que tenemos que resolver. Daría igual incluso si es un problema personal o un proyecto de emprendedores. Hay que analizarlo, dividirlo en etapas en donde hayamos compartimentado cada división del asunto, para que resulte más ordenado y fácil encontrar soluciones. Y hay que dedicar un tiempo a cada una de estas divisiones. No debemos mezclar tiempos, no es bueno abandonar algunos escalones por su dificultada para subirlos y pasar a los otros escalones sin querer atender a los complicados. Si hemos puesto muy alto el proyecto, hay que dividirlo otra vez. Analizar el asunto desde varios puntos de vista, incluso reclamando la ayuda de compañeros para asuntos ya divididos. Podemos subir los escalones del proyecto en el orden que mejor se acerque a nuestra personalidad, pero hay que recorrer todo el proceso.

Es muy complejo pedirle consejo a un amigo (a un asesor no profesional) sobre la totalidad de un proyecto, si antes no lo hemos compartimentado. Pero en cambio es mucho más fácil obtener una opinión o ayuda si la solicitamos para un solo escalón de la empresa. Incluso no todas las personas son capaces de opinar o ayudar sobre la totalidad de un proyecto complejo. En cambio sí que lo son para intervenir y apoyar con sus ideas sobre diferentes trozos del proyecto. 

Incluso es bueno buscar variedad de personas a la hora de sumar opiniones o ayudas a nuestras iniciativas. Y para ello nada como haber troceado antes la consulta y el proyecto, para hacerla digerible y ser analizada con más detenimiento. 

Luego, al final, vendrá el trabajo de unir todo el proyecto en uno solo. Pero eso es ya cuestión del que lidera la empresa, la idea, el proyecto.

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