
A un equipo hay que darle la seguridad de que lo que realiza es
MUY VÁLIDO para quien lo encarga, darle el poder de lograr, la autoridad para que tome decisiones
sobre los aspectos sobre los que trabaja. Un equipo no puede estar
constantemente preguntando ni mucho menos dudando al pensar si sus decisiones
serán del agrado del “Ser Supremo”. Si actúan así es un MAL EQUIPO y la culpa
es de quien lo forma y dirige desde fuera.
En equipo debe tener suficiente información de todo lo que
le afecta directa o indirectamente. Suficiente no es toda, pero si es
suficiente en el planteamiento más amplio.
Un equipo debe ser múltiple y complementario. Pensemos en un
equipo deportivo. Porteros, defensas, utileros, delanteros, masajistas,
laterales, médicos. Todos actúan según unas directrices y todos son necesarios.
Los equipos necesitan recoger las recompensas de su trabajo,
bien en sueldo, bien en especie, bien en palmadas en la espalda, bien en reconocimiento,
en formación, en sonrisas, en más información, en aplausos. Motivar es
fundamental pero hay muchas maneras de motivar.