Vamos a comentar algo que nos puede sonar a imposible. Los Derechos Culturales de las personas. Y digo imposible pues aunque muy necesarios, la verdad es que todos ellos necesitan financiación pública, en estos tiempos en los que las economías se quieren dedicar a otros menesteres sobre todo que afecten al corto plazo, parece imposible pensar que unos Derechos, se puedan respetar, ni en países ricos ni en los occidentales. Veamos primero los más básicos.
¿Cuáles son los derechos culturales de la ciudadanía?
1. Derecho a la identidad cultural
2. Derecho al acceso a la cultura
3. Derecho a la participación cultural
4. Derecho a la creación, expresión y difusión culturales
5. Derecho a la formación y creación artística
6. Derechos laborales y económicos de los trabajadores de la cultura
Los derechos culturales son una categoría reconocida en el derecho internacional y en las legislaciones de la mayoría de democracias occidentales, aunque su formulación, alcance y grado de protección varían significativamente según la jurisdicción propia de cada país. Estos derechos están unidos con la dignidad humana y la capacidad de las personas de participar en la vida cultural, preservar identidades y acceder al patrimonio compartido.
La Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (del año 1948), aunque primordialmente es política, contiene referencias culturales en su Artículo 27: "Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten."
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC, 1966), más específico, reconoce en sus Artículo 13-14: Derecho a la educación y en su Artículo 15: Derecho a participar en la vida cultural, a beneficiarse del progreso científico y tecnológico, a la protección de intereses morales y materiales derivados de producciones científicas o artísticas
La Declaración de la UNESCO sobre Diversidad Cultural (2001) enfatiza la pluralidad de expresiones culturales como patrimonio común de la humanidad.
Los Derechos Culturales generales y específicamente más reconocidos nos hablan del Derecho a la Educación con un acceso a educación pública, gratuita (al menos primaria y secundaria) y una educación que respete y promueva identidades culturales
También se habla en muchos casos del Derecho a Participar en la Vida Cultural, con acceso a expresiones artísticas (museos, teatros, cine, literatura, música), participación en festividades, tradiciones, costumbres locales y nacionales y el Derecho a crear y difundir obras de arte.
El Derecho a la Identidad y Herencia Cultural nos habla del reconocimiento de identidades grupales (étnicas, lingüísticas, religiosas), del derecho a usar lenguas minoritarias y a la preservación de patrimonio cultural inmaterial (tradiciones, conocimientos ancestrales).
A su vez hay un Derecho al Patrimonio Cultural con acceso público a bienes culturales (museos, bibliotecas, archivos) y la preservación y transmisión de patrimonio histórico-artístico, con participación en decisiones sobre conservación del patrimonio.
A su vez hay un Derecho a la Libertad Artística y Científica, libertad de creación artística y expresión cultural, protección de autores y creadores (derechos de autor, propiedad intelectual) y una independencia del artista respecto a censura o interferencia estatal, aunque esto sea de lo más complejo de ser respetado, dependiendo de países.
Hay unos Derechos de Minorías Culturales y Lingüísticas, como el de la Educación en lengua materna, el uso de la lengua propia en los actos de la administración y una protección de culturas minoritarias contra asimilación forzada
Si vamos algo más lejos, existe el Derecho a Beneficiarse del Progreso Científico y Tecnológico, con el acceso a las innovaciones científicas y la participación en investigación cultural y una educación científica accesible como componente de formación cultural integral.
Hay unos Derechos Culturales Emergentes que caa vez son más respetados en la medida en que son más entendibles como algo que también es fundamental.
Patrimonio Inmaterial con un reconocimiento de que cultura no es solo objetos (cuadros, edificios) sino también tradiciones orales, artes performativas o diferentes, conocimientos ancestrales de culturas que ya no existen, gastronomía tradicional y festividades minoritarias.
La idea de que la pluralidad de expresiones culturales es un bien en sí mismo, no simplemente tolerancia de minorías. Francia ha sido particularmente activa en defender esto contra homogeneización global.
Existe ya unos Derechos Culturales en Contextos Digitales, con el emergente reconocimiento de acceso a cultura digital, neutralidad de plataformas respecto a expresión artística y protección de derechos de autor en la era de reproducción digital, con un trabajo cada vez mayor de abrir el conocimiento digital a una población cada vez más alta, sin tener en cuenta su edad.
Los derechos culturales a veces entran en tensión con la libertad de expresión, la igualdad o la seguridad. ¿Debe protegerse expresión artística que ofende sensibilidades religiosas? ¿Hasta dónde se financian identidades culturales específicas sin discriminación? ¿Qué límites hay a expresión cultural que incita violencia?
Es verdad que mientras los derechos civiles y políticos (voto, igualdad, no discriminación, etc.) tienen mecanismos fuertes para ser exigidos, los culturales son frecuentemente unos derechos que se entienden como declarativos más que justiciables, y que dependen como decía al principio de los presupuestos públicos y por ellos son muy vulnerables a recortes.
En Occidente, existe reconocimiento un amplio de que la ciudadanía tiene derecho a Educarse en cultura (acceso a patrimonio, educación humanística), a Participar en la vida cultural al menos de su zona de influencia (crear, expresarse, preservar identidades), de Beneficiarse de innovación científica y ver protegidas minorías culturales a la vez que es posible y fácil acceder al patrimonio considerado bien común
Sin embargo estos derechos son más débilmente protegidos y garantizados que derechos civiles clásicos, y varían significativamente según país, mientras se enfrentan a tensiones crecientes con ideologías diferentes dentro de cada país, presupuestos públicos limitados, y conflictos con otras libertades fundamentales.
El debate actual en Occidente tiende a girar sobre qué grado de financiación pública debe dedicarse a la Cultura, si deben protegerse culturas minoritarias incluso cuando entran en conflicto con valores hegemónicos, y cómo garantizar acceso equitativo a patrimonio cultural en contextos de una desigualdad económica creciente.
