Este beneficio o perjuicio que puede tener la salud de nuestra boca, no solo se refleja en infecciones como la caries dental y la periodontitis o enfermedad de las encías, también tiene una relación directa con enfermedades más terribles como por ejemplo el cáncer oral.
Así pues, todos los alimentos y substancias que pasan por nuestra boca pueden ayudar o perjudicar nuestra salud por igual.
El alcohol: Además de afectar a la salud en general, su abuso puede ser dañino para la salud de tus dientes. La afectación más directa es la halitosis, pero el alcohol también modifica el aspecto de nuestra dentadura, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades de las encías y su alto consumo tiene que ver con el cáncer oral (especialmente cuando se combina con el tabaquismo).
El tabaco: Su consumo favorece la acumulación de placa e impide el flujo normal de la sangre en las encías. Potencia la periodontitis (además de enmascararla) y la caries dental, y es un causante directo del cáncer de lengua y otros tipos de cáncer oral.
Los azúcares: Estos tienen una alta capacidad cariogénica debido al alto nivel de bacterias que proliferan en nuestros dientes y que se alimentan de estos azúcares que se quedan en la boca si no hacemos una limpieza constante. Debemos controlar su consumo, además de beber mucha agua tras su ingesta.
Vegetales, lácteos, y té verde: Estos alimentos nos ayudan a sanear nuestra boca y a prevenir muchos problemas. En el caso de los lácteos, fortalecen el esmalte dental además de potenciar la producción de saliva. Los vegetales, por su parte, ayudan a mantener las mucosas en buen estado y previenen el cáncer de boca. El té verde tiene sustancias antioxidantes que combaten las bacterias y luchan contra la caries dental.
Prevenir es mucho más fácil que curar y vale la pena hacerlo cuando está en juego no solo nuestra salud bucodental, sino nuestra salud en general.