21.3.17

Dudar es necesario para acertar. Incluso para equivocarte

Si tienes dudas es bueno, eso señala que existen varias ideas sobre tu mesa de trabajo mental. Tener dudas significa que no tienes algo claro, que puede ser una banalidad o algo mucho más serio, pero que has ido construyendo diversas alternativas sobre caminos que empezaron igual y que ahora ya exigen una toma de decisión. Y eso supone que al menos tienes dos opciones donde elegir.

Todos tenemos siempre dudas, incluso a veces grandes dudas que nos ofrecen dos caminos totalmente distintos. Sabes de antemano que cada uno de ellos lleva a un destino diferente. Y tienes que elegir. Estos cruces de caminos a veces los creamos nosotros mismos, dudando. 

Tampoco pasa nada grave. Si dudamos es que tenemos fundamentos para dudar. Tomes el camino que tomes, al principio pensarás que te has equivocado. Siempre nos suele suceder eso. Dudar es de humanos. Pero luego el tiempo nos muestra siempre que el camino emprendido es el mejor…, sobre todo porque el otro ya no es posible elegirlo.


Nunca te pueden acompañar los mismos caballeros andantes durante todo tu trayecto. Al elegir uno de los dos caminos, perderás tropa. Sin duda. Incluso puede que pierdas a todo el ejército. Pero no te preocupes por eso. En el camino elegido también te encontrarás con soldados nuevos.